Reconstruir ese inmenso paradigma denominado “Expresionismo abstracto” es el desafío de esta exposición, desnudando todas las presunciones intelectuales para estimular los sentidos, incluidos los centrados en la mente.
Una tarea valiente y poco común donde José Vias Granados simplifica ésta experiencia a una cuestión de pintura y lienzo; experiencia y observación; experiencia de diversas culturas y genealogías; experiencia destilada en arrebato y pasión a través de su paleta; experiencia en la organización de su pintura en estructuras orgánicas de cosmologías plásticas autónomas.
Su capacidad para equilibrar la fluidez de estas experiencias tanto a nivel intelectual como sensorial es muy notable en el sentido de que una facilidad innata no abruma a la otra, que existe una sensación real de destilación, de conclusión; una determinación que crea una armonía rotunda en su trabajo que es extremadamente convincente.
Sus pinturas dan la bienvenida a conceptos conocidos pero olvidados; frágil pero sustancial en una confirmación de la memoria y el anhelo, de un retorno potencial a un estado natural, primario, pero no primitivo, tomando prestados axiomas expresionistas abstractos y técnicas de color y aplicación angular de la pintura construidos en capas, que implican ambientes de luz y emoción.
El lienzo como lugar de hábitat, donde un abrazo invita a la conexión y reunificación de algo conjurado a través de la quietud y el ritmo; el movimiento y su recuperación a través de la observación de cómo estas energías consolidan los colores del mundo y resumen los estados del deseo y del ser.
Existe un parentesco visceral con el profesor Hans Hofmann, Clifford Steel y José Guerrero en el origen, pero también con Sir Howard Hodgkin, John Hoyland y Miguel Ángel Campano, pero como ocurre con cada uno de estos artistas, Vias Granados emerge con una voz singular cuya síntesis de lo anterior (como nota a pie de página o influencia principal) se resuelve.
Finalmente es su propio resumen, de lo que ha visto, oído, sentido, anhelado, perdido u obtenido en ese jardín rousseauniano de luz y alegría de vivir.
Gerardo Gil. Cabrils, Mayo 24.